jueves, 23 de octubre de 2014

Si decido quedarme, de Gayle Forman

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Mía tiene diecisiete años, un hermano pequeño y unos padres modernos a los que les encanta la música. Ella misma toca el violonchelo, y lo hace la mar de bien, tanto que está a la espera de que la admitan en una prestigiosa escuela en Nueva York. Sin embargo, una nevosa mañana cambiará su vida para siempre: un accidente de tráfico le hará replantearse todo, le hará reflexionar sobre si quedarse y vivir o abandonarse y morir. 

Si decido quedarme, de Gayle Forman, no es un libro original. No es la primera vez que un personaje sufre un accidente que lo deja en coma, desligándose su alma de su cuerpo y pudiendo observar así, todo lo que ocurre a su alrededor. Es eso lo que le sucede a la protagonista: su cuerpo está postrado en la cama, pero ella ve y oye todo lo que sucede en torno a esa cama de hospital.

Es el cómo no tanto el qué lo que hace especial a esta brevísima novela: la pluma de Forman es magnífica, por no hablar de la estructura. Y es que vamos conociendo los momentos más importantes de la vida de Mía despacio y sin un orden aparente: son pequeños detalles los que le hacen a la chica recordar, y es a través de sus recuerdos como conocemos a su familia, a su novio, Adam, y a su mejor amiga, Kim.

Destaca de un modo especial la relación entre Mía y Adam: la música los unió en su día y ahora quizá los separe, porque él toca en un grupo que se hace, cada día que pasa, más famoso. El personaje de Kim también sobresale, aunque lo cierto es que el elenco de secundarios al completo está muy bien construido.

En cuanto al desenlace, pese a que ese final a mí no me pide una segunda parte, es redondo, estoy segura de que leeré Lo que fue de ella, la continuación.

En definitiva, este es un libro intenso y delicado, es profundo y emotivo, triste y duro, aunque esperanzador. Si decido quedarme es una de esas obras que duran un suspiro y se leen entre lágrimas. 

martes, 7 de octubre de 2014

Los vigilantes del faro, de Camilla Läckberg

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Regreso a Fjälbacka por séptima vez. En esta ocasión, Camilla Läckberg nos presenta el crimen del nuevo contable del ayuntamiento del pueblo. La historia del joven taciturno se entrelazará con la de Annie, su novia de juventud, que ha vuelto, junto a su hijo pequeño, Sam, al faro propiedad de su familia.

Además de ellos dos, conoceremos también a los hermanos Vivanne y Anders, que han llegado con la intención de restaurar el antiguo balneario en el que el consistorio ha invertido una elevadísima suma de dinero.

En cuanto a los personajes principales, esos que llevan acompañándonos desde el comienzo, han sufrido un durísimo golpe, consecuencia de ese accidente de tráfico con el que se cierra La sombra de la sirena, el libro anterior.

Así, Patrik se reincorpora al trabajo tras el nacimiento prematuro de sus gemelos, mientras que Erica se dedica a sus tres hijos y en los ratos libres escribe su nueva novela, hasta que la curiosidad puede con ella y se ve implicada, una vez más, en la resolución del crimen. 

El equilibrio entre la trama policíaca y la sentimental, entre el crimen y lo que acontece en las vidas de aquellos que ya consideramos parte de la familia, es perfecto, como es habitual. Como en las anteriores entregas además, encontramos una historia ambientada en un tiempo pasado, finales del siglo XIX, que guarda relación con el caso. Esta parte se distingue del resto porque aparece en letra cursiva.

Aquí, no obstante, y a diferencia de las otras seis obras, el elemento sobrenatural cobra mucha importancia. Pese a que en un primer momento temí que esto pudiera restar credibilidad, lo cierto es que su inclusión es más que acertada. 

Sin embargo, el tema central es la violencia de género, un tema que ha estado presente desde La princesa de hielo, pues recordamos que Anna sufría malos tratos por parte de su marido, pero que ahora se vuelve fundamental, es más, es el motor que mueve la acción.

Esta entrega es la que menos me ha convencido de la serie, y no lo ha hecho porque es más lenta y hay tramas, como la de los hermanos y el spa, que no aportan nada a la historia, no encajan. 

Sus libros, por lo general, son frescos, amenos y muy ágiles, pero aquí la cosa ha perdido chispa. En teoría la serie estaba comprendida, en un principio, por siete libros, pero ya se ha publicado un octavo, La mirada de los ángeles, y este último tampoco parece ser el definitivo. Solo espero que ahí remonte, porque si continúa estirándose, por mucho que las tramas policíacas sean diferentes e independientes en cada entrega, la fórmula que tan bien le funciona a Läckberg se acabará por romper. 

martes, 30 de septiembre de 2014

La piel dorada, de Carla Montero

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Horribles asesinatos conmocionan Viena. Karl, inspector de policía, se hace cargo del caso. Los crímenes son idénticos al cometido cuatro años atrás contra la esposa del príncipe Hugo von Ebenthal. Éste, que ha vuelto a la ciudad, es el principal sospechoso. 

No será el único. Inés, la musa y amante de uno de los pintores más famosos de la época, será también objeto de la investigación. La enigmática y bellísima mujer supondrá todo un rompecabezas para Karl. Y es que las víctimas tienen algo en común: son modelos de artistas a las que instruye Inés en La Maison des Mannequins.

Carla Montero se sumerge en la Viena del siglo XX y, aunque el escenario bien podría ser otro, como París, logra un buen contraste entre el ambiente de opulencia, en el que se mueven los protagonistas, y el de miseria de la época. Así, asistiremos a fiestas junto a artistas, en casa de la tía de Hugo, Kornelia, pero también visitaremos otros lugares con personajes igual de extravagantes, pero menos pudientes. 

La piel dorada es una novela de ritmo pausado en la que la trama principal se ve ralentizada al detenerse el narrador en las vidas de personajes secundarios que, pese a que son importantes para descubrir quién es Inés, no llamarán la atención del lector. Aunque la historia se cuenta desde la tercera persona, también conocemos de primera mano el caso a través del testimonio de Karl y del propio asesino.

Es la primera obra que leo de la autora madrileña y he pasado sus páginas muy tranquila, despacio. No ha sido hasta cerquita del final cuando ya he cogido más velocidad. Creo que le falta un pelín de agilidad a la historia y algo de fuerza a los personajes que, en general, son insulsos. 

Sin embargo, este libro está bien para aquel que busque una novela ligera porque los ingredientes están bien mezclados, se consigue el equilibrio entre lo policíaco y lo romántico: la novela se deja leer y es entretenida, aunque le falta cierto empuje.